Libertad de Prensa: Proceso Dinámico con Aciertos y Retrocesos

Por el Dr. Ricardo Trotti - Director del Instituto de Prensa de la Sociedad Interamericana y coordinador de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa, con sede en Miami. Dirige programas de entrenamiento, de investigación periodística y publicaciones. Con anterioridad fue asistente al editor del diario El Nuevo Herald de Miami y se desempeñó como jefe de Redacción del diario El Liberal en su Argentina natal. Fue periodista y fotógrafo de los semanarios The Catholic Standard y El Pregonero de Washington D.C. Es autor del libro "La Dolorosa Libertad de Prensa: en busca de la ética perdida" y de numerosos trabajos sobre periodismo, libertad de expresión y medios de comunicación, disciplinas sobre las que también imparte entrenamiento en cursos y seminarios. Estudió y se especializó en Comunicación en facultades de periodismo de Argentina y Estados Unidos. Como artista plástico, la libertad de prensa y los grandes acontecimientos periodísticos son temas recurrentes en su obra, sobre los que ha realizado varias exhibiciones individuales.

Es un honor haber sido invitado por el presidente Jaime Lusinchi y su querida esposa Blanca para participar de este foro.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sabe realmente que la Libertad de Prensa se va consiguiendo gracias al trabajo y a los esfuerzos de muchas personas y periodistas como los reunidos hoy alrededor de esta mesa. Como Baruch Ivcher, que ha luchado incansablemente para recuperar sus medios de comunicación en el Perú; Alejandra Matus, quien después de un tedioso proceso judicial y censura pudo regresar a su país; o Miguel Florez, que vio como el diario de su padre había sido atacado en una numerosas oportunidades. También en esta audiencia hay testimonios sobre la lucha por la libertad de expresión como los casos de Hubert Matos y Aguilar León; lo que implica que la Libertad de Prensa es mucho mas que simplemente, la libertad de los periodistas para poder dar sus mensajes; también implica libertad de expresión, implica libertad de asociación. Muchos de los que están presentes en este Foro, han sufrido por el solo hecho de estar tratando de participar y de dar aunque sea un mensaje político a su pueblo. Carlos Fernández, con nosotros aquí, no puede ejercer sus derechos en su querida Venezuela.

A pesar de todo esto, también hay buenas noticias en esta materia si miramos en retrospectiva lo que ha sucedido en nuestro Continente.

Creo que hay más Libertad de Prensa, no tan solo porque los periodistas ahora pueden ejercer este derecho con mayor rigor, sino porque además en todas las Américas existe mayor conciencia ciudadana sobre la necesidad de que exista Libertad de Prensa. Y este ejercicio, con los años, ha venido acompañado con una mayor independencia y pluralidad de medios de comunicación.

Hay signos muy importantes. Gerardo Reyes se refirió al problema de la autocensura y recordó un seminario de la SIP hace 10 años en Santiago de Chile, donde el cincuenta por ciento (50%) de los periodistas manifestó que uno de los mayores obstáculos era la autocensura infligida por los propios periodistas, ante los intereses políticos, económicos o comerciales de los medios. También se refirió a que el cincuenta por ciento (50%) de los obstáculos que admitían tener los periodistas era porque no existían leyes de acceso a la información oficial.

Es verdad que la autocensura todavía hoy tiene un papel importante en el periodismo latinoamericano. Por ejemplo en Costa Rica, la autocensura es muy fuerte debido a que es la forma que los periodistas encuentran para contrarrestar las siderales indemnizaciones que otorgan los jueces por supuestos delitos de injurias y calumnias o a los continuos derechos de réplica que se otorga a quienes no comparten lo que se dice por la prensa.

De a poco pero con paso firme, existe una tendencia favorable en América Latina con la apertura de la información gubernamental tras la sanción de leyes de acceso. Este tipo de legislación fue dictada recientemente en México, y antes en Panamá y Perú. Además de que existen proyectos de ley en Argentina y Guatemala entre otros países.

También es importante la tendencia para erradicar las leyes de insulto o desacato que no son mas ni menos que reglamentos "escudos" que los gobiernos vinieron utilizando para protegerse de las críticas periodísticas. Costa Rica ha sido el país que más recientemente ha derribado esta legislación acompañando a Argentina y a Paraguay.

Es también importante reconocer los esfuerzos en diferentes naciones, como es el caso de Argentina, donde se formularon proyectos de ley tendientes a despenalizar los delitos de injurias y calumnias, con los que se pretende que los periodistas no se autocensuren o no dejen de hacer denuncias por temor a ser encarcelados.

Lamentablemente también hay que pasar revistas a ciertos retrocesos en materia de libertad de prensa.

En este momento en Venezuela se discute en la Asamblea Nacional el proyecto de ley comúnmente denominado "Ley de Contenidos", que más allá de legislar sobre la protección de los adolescentes y niños ante la influencia de los medios electrónicos, esconde fórmulas para proteger a los funcionarios de la crítica, convirtiéndose de facto en una "ley de insulto". Esta "ley de contenidos" dispone además la creación de tribunales populares, denominados Tribunales Protectores de la Fe, una especie de comisiones de ciudadanos, para vigilar a los medios de comunicación con la autoridad de dictar lo que es veraz o no o incluso entrometiéndose en sus políticas de contratación de personal.

Es también condenable que a esta altura de la historia latinoamericana tengamos que lamentar el encarcelamiento en Cuba de veintiocho (28) periodistas independientes - entre ellos Raúl Rivero, director y vicepresidente regional por Cuba de la SIP, a quienes esta institución viene apoyando, incluso en forma económica, desde hace varios años para que puedan desarrollar su trabajo.

pesar de lo que sucede en Cuba y en otros países como Venezuela y Haití donde las ideas ni las expresiones son toleradas, en la mayoría de los países de América Latina hay un poco más de optimismo sobre el intercambio de ideas si es que miramos en retrospectiva a un continente que estuvo muchas décadas bajo la tiranía de las dictaduras militares.

No obstante ello, debemos estar siempre atentos y vigilantes para denunciar cualquier atropello y que no sucedan hechos como los sufridos por los aquí presentes, Baruch Ivcher, Raúl Benoit y Alejandra Matus.

Ni Cuba ni Venezuela nos pueden sorprender. Fidel Castro ha venido continuamente pisoteando a quien disienta de su estilo y régimen de gobierno. Por otro lado, qué se puede esperar de un presidente como Hugo Chávez, quien declaró que el 2003 sería el año "de la batalla mediática" y calificó a muchos de los periodistas y representantes de los medios de ser "Los Jinetes del Apocalipsis". No hace mucho, el canciller venezolano habló de una conspiración para asesinar a Chávez, una paranoia que se compara a la utilizada por Castro en reiteradas oportunidades.

El efecto del lenguaje oficial sirve de apología y apaña la reacción de los Círculos Bolivarianos que en forma continua agreden a medios y periodistas, a tal punto que se ha vuelto común el uso de chalecos antibalas entre los periodistas.

También esta vigilancia debe ser permanente en el terreno de otras maniobras que tratan de limitar o restringir la libertad de prensa. En el último semestre, aparecieron nuevas leyes represivas para la Libertad de Prensa como en Chile, Brasil y Colombia; además de disposiciones como en Estados Unidos, que con el afán de luchar contra el terrorismo se coarta la libertad de prensa o el libre ejercicio del periodismo.

Este semestre también hubo presiones fiscales y económicas contra medios de comunicación. En Venezuela, desde principios de año, se puso en vigencia un control de cambio que al no permitir el uso del dólar estadounidense dificulta a los diarios la compra de papel y otros insumos importados así como la compra de programación para medios electrónicos. La presión fiscal, como ocurre en Guatemala y en Nicaragua actualmente, y la discriminación en el otorgamiento de la publicidad oficial en Uruguay, son métodos que los gobiernos utilizan para castigar y premiar a los medios de comunicación.

Pero el mayor acoso contra la libertad de prensa sigue siendo la violencia que se desata directamente contra los periodistas. En los últimos meses, seis periodistas colombianos han sido asesinados. Esta misma semana 28 periodistas colombianos de la Región de Arauca, una de las regiones más peligrosas dentro de la guerra fraticida, tuvieron que refugiarse en Bogotá al haber sido amenazados de muerte por las guerrillas de las FARC y del ELN. Nueve periodistas fueron secuestrados en este país, 69 fueron víctimas de amenazas y tres se fueron del país por temor a sufrir represalias contra sus vidas.

La libertad de prensa y de expresión es parte de un proceso que tenemos todavía que profundizar en América Latina. Nos llevará muchos años antes de que tengamos plena libertad de prensa, y ello se ganará mediante un ejercicio pleno, seguro y libre de parte de los medios de comunicación y los periodistas; pero, muy especialmente, se irá ganando esa batalla mientras los ciudadanos tengan cada vez mayor conciencia sobre la relación íntima que existe entre libertad de expresión y democracia. Cuando se entienda que a mayor libertad de expresión, mayor es la esperanza de contar con sólidos sistemas democráticos, estaremos acercándonos a un clima pleno de libertad de prensa.

Este foro del que hoy participamos es una oportunidad formidable que nos permite medir y analizar las tendencias sobre libertad de prensa y de expresión, y nos estimula a mejorar el clima de libertad de prensa en todas las Américas.

Muchas gracias.